Analistas prevén que el petróleo supere los $200 dólares el barril, lo que elevaría la inflación y afectaría el gasto de los hogares en EE.UU.
Los precios de los combustibles se están convirtiendo en una preocupación constante en los últimos días desde que comenzó la guerra en Medio Oriente. Las tensiones e incertidumbre que genera el bloqueo en el estrecho de Ormuz han llevado a los analistas a calcular que el petróleo supere niveles históricos si las interrupciones en el suministro persisten.
En los últimos días, el crudo Brent superó momentáneamente los $119 dólares por barril tras nuevos ataques a infraestructura energética. El nerviosismo no se hizo esperar en los mercados ante posibles cortes en el flujo de petróleo. Especialistas consideran que el precio podría seguir subiendo de forma acelerada si se agrava la situación. Este viernes,
El antecedente más cercano de un repunte extremo se encuentra en 2008, cuando el petróleo alcanzó alrededor de $145 dólares por barril. Ajustado a la inflación actual, ese nivel equivaldría a unos $215 dólares, según datos de FactSet.
A pesar de que los precios actuales se mantienen alejados del ajuste a la inflación, la firma TD Securities consideró en un informe que el precio del crudo podría incluso superar los $200 dólares por barril.
El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos ha aumentado casi un dólar desde el inicio del conflicto, alcanzando los $3.91 dólares por galón este viernes, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA).
Este incremento reduce el poder adquisitivo de los hogares y obliga a recortar gastos. De hecho, un reciente análisis del Instituto de Investigación de Políticas Económicas de Stanford advierte que el gasto extra en gasolina podría alcanzar los $740 dólares por hogar durante el año. Esta cifra prácticamente elimina el esperado aumento en los reembolsos de impuestos que tanto prometía el gobierno de los Estados Unidos.
“El mayor perjudicado será el consumidor”, señaló Ryan Sweet, economista jefe global de Oxford Economics, a CBS News. “Para ponerlo en perspectiva, cada centavo de aumento en el precio de la gasolina reduce el gasto del consumidor en mil quinientos millones de dólares al año“.
En otras palabras, aunque el aumento parezca pequeño, cuando millones de personas pagan más por gasolina, el impacto acumulado es enorme y termina frenando el consumo en la economía en otros sectores.
Por si la reducción del consumo no fuera suficiente, el aumento del petróleo encarece el combustible y, por ende, los insumos que van dirigidos a otras industrias. Por ejemplo, el encarecimiento del combustible para aviones ha llevado a algunas aerolíneas a subir el precio de los boletos. Esto encarece los viajes y reduce la demanda en un contexto económico ya presionado.
El temor del contexto actual lleva a pensar que se elevaría la inflación. Los costos de transporte se incrementan, lo que se traduce en precios más altos para bienes y servicios. Un análisis de Pantheon Macroeconomics estima que, si el crudo alcanza los $150 dólares por barril durante tres meses, la inflación podría subir a un ritmo anual de 6%.
Otro factor de preocupación es el posible incremento de desempleo que se ocasionaría y agravaría la economía del país. De acuerdo con Oxford Economics, si el petróleo Brent alcanza los $140 dólares por barril y se mantiene durante dos meses, las empresas podrían enfrentar mayores costos y comenzar a recortar personal. Esto elevaría la tasa de desempleo y afectaría el consumo: sin trabajo, no hay dinero para gastar.
En resumen, el tiempo que dure la guerra con Irán determinará el futuro económico del país. Si el conflicto se prolonga, los efectos económicos podrían intensificarse.
“El consumidor estadounidense puede soportar un par de semanas de precios altos de energía, pero con cada mes que pasa, los costos económicos realmente comienzan a acumularse”, acotó Sweet.
A todo esto, al inicio de la jornada de este viernes, el crudo Brent bajó un 0.1% hasta los $108.50 dólares el barril. Por su parte, el crudo estadounidense, representado por el West Texas Intermediate (WTI), se mantuvo prácticamente sin cambios en $95.60 dólares.
Por Samuel González