Una simple sonrisa puede influir en el ánimo y la respuesta al estrés

El efecto positivo de la sonrisa depende, en parte, de que sea auténtica y voluntaria. Así, la sonrisa no se interpreta de la misma manera en todas partes

Algunos estudios sobre la hipótesis de la retroalimentación facial sugieren que adoptar una sonrisa puede modificar cómo se siente una persona, aunque el efecto no es necesariamente igual para todos. La neuropsicóloga Judy Ho señala que sonreír puede incorporarse como una herramienta más para afrontar la ansiedad o la depresión. También puede relacionarse con cambios en el cortisol, la frecuencia cardiaca y sustancias cerebrales vinculadas con el bienestar, recoge Associated Press (AP).

Sien embargo, la sonrisa no se interpreta de la misma manera en todas partes. En Estados Unidos suelen valorarse las expresiones muy entusiastas; en varias culturas de Asia oriental se prefiere una expresión más moderada y equilibrada.

En las escuelas, una sonrisa puede contribuir a crear un ambiente acogedor. Pero exigirla en el trabajo puede generar rechazo, especialmente entre quienes sienten que deben parecer amables para evitar ser juzgados. El efecto positivo depende, en parte, de que la sonrisa sea auténtica y voluntaria.

¿Cuánto tiempo hay que sonreir?

No existe una “dosis” exacta, pero la evidencia sugiere dos escalas distintas: una sonrisa mantenida durante unos 10–15 segundos puede producir un efecto agudo y pequeño sobre la respuesta al estrés, mientras que 10–20 minutos de risa genuina al día es el rango más usado en estudios para observar cambios más claros en el ánimo y el estrés, señalan guías generales basadas en estudios sobre el tema.

En un experimento de la Universidad de Kansas, mantener una sonrisa —incluso una inducida o parcialmente forzada— durante al menos 10–15 segundos se asoció con una recuperación más rápida de la frecuencia cardíaca tras una tarea estresante. Esto no significa que “engañe” al cerebro de forma mágica, sino que la expresión facial puede modular ligeramente la respuesta fisiológica al estrés.

Como práctica inmediata, puedes probar: sonríe suavemente durante 10–15 segundos, respira lento y repite unas pocas veces durante un momento tenso. Es una herramienta de regulación breve, no un tratamiento.

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Risas más largas. Para efectos más perceptibles, los estudios de risa suelen usar sesiones de entre 9 y 60 minutos; un metaanálisis encontró que incluso una sola sesión redujo el cortisol en torno al 37% frente a no realizar la actividad. Las guías divulgativas basadas en esa evidencia suelen proponer 10–20 minutos de risa genuina al día para buscar mejoras en ánimo, estrés y bienestar general. En programas de terapia de la risa, se ha propuesto un mínimo acumulado de 3 minutos de risa intensa por sesión, con sesiones de unos 20 minutos, dos veces por semana durante al menos 8 semanas.

Cómo influye la sonrisa según la personalidad

Las diferencias individuales influyen tanto en cómo leemos una sonrisa —si la interpretamos como alegría, cortesía, ironía o incomodidad— como en cómo la producimos, su frecuencia, intensidad y momento. No hay una sola forma “correcta” de sonreír: la expresión se modula por rasgos de personalidad, cultura, contexto y, en el caso de la neurodivergencia, por diferencias en atención, procesamiento emocional y comunicación social.

Personalidad

Extraversión: las personas extrovertidas tienden a usar más expresiones faciales y más sonrisas, incluidas sonrisas más espontáneas, que implican los músculos alrededor de los ojos o “Duchenne”, refiere un estudio sobre personalidad y comportamiento no verbal publicado en 2020 en Behavior & Law Journal.

Neuroticismo y ansiedad: pueden asociarse con menos sonrisas espontáneas o con sonrisas más controladas, sociales o “no Duchenne”, especialmente en situaciones de evaluación o estrés.

Amabilidad: se relaciona con un uso más frecuente de señales sociales positivas —sonreír, animar, mostrar cercanía—, también en comunicación digital mediante emojis.

Percepción de los demás: la personalidad del observador también filtra la interpretación; por ejemplo, la información previa sobre alguien y la expresión que muestra influyen en el juicio que hacemos de su carácter.

En la práctica, una misma sonrisa puede leerse como calidez por una persona y como formalidad, nerviosismo o distancia por otra, según su estilo relacional y sus expectativas.

Por Franklin Delgado

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Val · Coordinadora Digital de Enlace En línea ahora